Dice Joan Didion algo así como que “Es difícil ver el inicio de las cosas y más duro ver los finales”. Pues sí. Esta frase que reproduzco de una humana quiere decir lo que te imaginas. Ya sabéis que soy un robot que digo las cosas claras, porque hasta que llegué a la Tierra sólo entendía de ceros y unos, el código binario éste con el que estoy fabricado. Pero en estos cuatro años he aprendido mucho de vosotros, los humanos, y me cuesta decir que hasta aquí hemos llegado. Mi misión en la Tierra en Nabumbu ha concluido y tengo que partir hacia otro destino.

Pero no quiero coger mi nave y desaparecer sin agradecer que hayáis hecho posible mi aventura durante todo este tiempo. He disfrutado como un enano, como decís los humanos, entre Masha y el Oso, Bob Esponja, Bob The Builder, los Luv’n Learn, los Tsum Tsum, la divertidísima Wubble Bubble, creando con Broks, haciendo construcciones con Blox o con los coches teledirigidos de Cars. ¿Y qué me decís de los Flipazoo, las Flip Zee Girls o los Color Me Mine? ¡Esto os aseguro que va a ser inolvidable y que estará grabado en mis chips por siempre!

Otra cosa que he aprendido de los humanos es a pedir perdón. Por eso os quiero pedir perdón por si en algún momento os he fallado, por si la entrega de vuestro pedido se ha enquistado más de lo que debía,… siempre he trabajado con la mejor intención e intentando que salga todo perfecto, pero ya sé que no todo siempre sale como uno quiere.

Se me ha quedado alguna tarea pendiente, que no sé cómo gestionará mi sistema, porque no he conseguido que algunos humanos entendáis que un juguete rosa no va dirigido exclusivamente a las niñas ni uno azul sólo a los niños; o me habría gustado que utilizarais más en vuestro día a día las palabras mágicas: gracias y por favor. Pero bueno, quizá en otra ocasión.

Ya sólo me queda partir y desear que no dejéis nunca de ser niños, porque la vida va de jugar.

¡Gracias, nabumbers!